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Tu hijo no duerme bien, se queja del estómago antes de ir a la escuela o llora por cosas que antes no le importaban. Quizás te preguntas si es una etapa o si es ansiedad. Y quizás, si eres sincero, también te preguntas qué parte te toca a ti.

Este artículo es la primera parte. En la segunda, Cinco consejos para ayudar a tus hijos a manejar la ansiedad, te doy pasos concretos. Aquí vamos a lo que viene antes: entender qué vive tu hijo y por qué tu propio estado emocional importa tanto.

La ansiedad en la niñez es más común de lo que parece

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) informan que, en 2023-2024, 11 % de los niños y adolescentes de 3 a 17 años tenía ansiedad diagnosticada al momento de la encuesta (10 % de los varones y 13 % de las niñas). Es un dato de Estados Unidos y cuenta solo los casos diagnosticados, así que no dice cuántos niños la viven sin que nadie lo note.

El CDC explica además que la ansiedad no es un solo trastorno, sino una categoría de condiciones.

Cómo puede verse la ansiedad en un niño

Los niños casi nunca dicen «tengo ansiedad». La muestran con el cuerpo y con la conducta. Estas son señales que mencionan fuentes de salud:

  • Miedo intenso a separarse de sus padres.
  • Miedo extremo a una cosa o situación específica.
  • Mucho temor a ir a lugares con gente, como la escuela.
  • Preocupación excesiva y constante que le cuesta controlar y que interfiere con su día.
  • Problemas para dormir, cansancio, dolores de cabeza o de estómago.
  • Parecer asustado o preocupado con frecuencia, o repetir acciones muchas veces por miedo a que algo malo pase (Instituto Nacional de Salud Mental, NIMH).

En mi trabajo con familias también he visto otras cosas que a veces acompañan el estrés en un niño: dificultad para concentrarse, pesadillas, cambios en el apetito, irritabilidad y más llanto de lo habitual. Esa lista es mi observación como pastor y terapeuta, no una cita de las fuentes, y ninguna señal por sí sola significa que haya un trastorno.

El NIMH dice que, si estas señales duran semanas o meses e interfieren con la vida del niño en la casa, la escuela o con sus amigos, conviene consultar a un profesional de la salud. Puedes empezar por su pediatra o su médico de familia.

El hogar es la primera escuela emocional

Esta es una convicción mía como pastor y consejero: los padres participan en la formación del mundo emocional de sus hijos. Ellos aprenden a mirar la vida a través de nuestros lentes. Si en casa se reacciona con gritos, silencio o pánico ante la presión, eso también se enseña.

Por eso el primer paso rara vez empieza en el niño. Empieza contigo. Antes de ayudarlo a calmarse, necesitas aprender a nombrar y manejar lo que tú sientes. No tienes que hacerlo perfecto. Un padre que dice «estoy nervioso, voy a respirar un momento» le enseña más que uno que finge que nada le pasa.

Y si eres tú quien vive con ansiedad, pedir ayuda para ti también es una forma de cuidar a tus hijos.

Cuidar el cuerpo, el espíritu y el corazón

Muchas veces los padres cristianos cuidamos con esmero lo espiritual y lo físico. Nos aseguramos de que vayan a la iglesia y de que coman bien. La Escritura dice de Jesús niño: «Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres» (Lucas 2:52, RVR1960).

Esta es mi lectura pastoral, no una afirmación técnica del texto: veo allí un crecimiento completo, de la mente, del cuerpo, del espíritu y de las relaciones. Pregúntate con honestidad: ¿cuánto tiempo y atención le damos al crecimiento emocional de nuestros hijos?

También puedes enseñarles a llevar lo que sienten a Dios, y mostrarles cómo lo haces tú. Pedro escribe: «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7, RVR1960). La oración acompaña la ayuda profesional; no la reemplaza.

Qué puedes hacer esta semana

  • Observa a tu hijo sin juzgar y anota qué ves, cuándo y cuánto dura.
  • Pregúntale con calma cómo se siente y escucha sin corregir de inmediato.
  • Revisa cómo respondes tú ante el estrés cuando te ven.
  • Si las señales persisten, llama a su pediatra o a un profesional de salud mental.

Sigue con la segunda parte, o lee también cómo los padres pueden ayudar a los niños con ansiedad.

¿Qué le dirías hoy a tu hijo para que sepa que puede contarte lo que siente, sin miedo a tu reacción?

¿Necesitas hablar con un profesional? Llama al (407) 559-7093 (de lunes a viernes, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., hora del Este) o busca ayuda profesional aquí. Para preguntas generales, que no sean una emergencia, escribe a drduany@zodugroup.com. Por favor, no envíes información de salud por correo electrónico.

Este artículo es solo educativo. No ofrece diagnóstico ni consejo personal, no sustituye la evaluación ni el tratamiento de un profesional de la salud, y leerlo o escribirnos a través de este sitio no crea una relación terapéutica ni de consejería pastoral. Este sitio no es un servicio de emergencia ni se revisa de forma continua: no envíes datos de salud por comentarios ni formularios públicos. El autor es psicoterapeuta licenciado y pastor, y forma parte de ZODU.

Fuentes

  • Centers for Disease Control and Prevention. (2026, 20 de agosto). Children’s Mental Health Data and Research. CDC. https://www.cdc.gov/children-mental-health/data-research/index.html
  • Centers for Disease Control and Prevention. (2026, 15 de mayo). About Anxiety and Depression in Children. CDC. https://www.cdc.gov/children-mental-health/about/about-anxiety-and-depression-in-children.html
  • Instituto Nacional de Salud Mental. (2024, marzo). Child and Adolescent Mental Health. NIMH. https://www.nimh.nih.gov/health/topics/child-and-adolescent-mental-health
  • Reina-Valera 1960. (1960). Lucas 2:52; 1 Pedro 5:7. BibleGateway. https://www.biblegateway.com
  • 988 Suicide & Crisis Lifeline (Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis). (s. f.). Sitio en español. https://988lifeline.org/es/
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Publicado por Dr. Efrain Duany, DMin, LMFT

Dr. Efrain Duany Jr. is a pastor, a licensed marriage and family therapist (LMFT), autor, motivational speaker, coach, relationship expert, and adjunct professor. His mission is to be a godly pastor, using his talents and skills to build healthy family relationships to expand the kingdom of God.

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