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Hay noches que llegan a una familia, a una ciudad o a un país entero. Una noticia que lo cambia todo. Una pérdida que nadie pidió. Una crisis que trastorna lo que dábamos por seguro y nos deja con preguntas que no sabemos contestar: ¿qué nos depara el mañana? ¿Volverá el amanecer ante la oscuridad que embarga nuestro ser?

Si hoy estás en una de esas noches, quiero acompañarte con lo que como pastor y como terapeuta creo que es verdad. No voy a prometerte que todo pasará pronto, porque no puedo saberlo. Sí puedo decirte dónde, a mi entender, está Dios mientras atraviesas la crisis.

Lo que sientes tiene sentido

Ante una crisis, el cuerpo y el ánimo reaccionan. La ansiedad, el miedo, la incertidumbre, el enojo y la tristeza son respuestas muy comunes cuando todo se mueve bajo los pies. Que las sientas no significa que te falte fe.

El Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. (NIMH) explica que todos sentimos estrés de vez en cuando, y que puede venir de un cambio en la vida, de un hecho traumático o de una enfermedad. Sentir ansiedad, añade, es una parte normal de la vida. Lo que se necesita vigilar es que no se quede contigo y empiece a interferir en tu vida diaria. Más abajo hablo de cuándo pedir ayuda.

La pregunta que duele

Muchos creyentes se preguntan, sin atreverse a decirlo en voz alta: ¿cómo vivo mi fe ante algo que amenaza mi vida o la de los míos? Si Dios está en control, ¿por qué no hace algo? A veces parece que Dios nos da la espalda.

Estas preguntas no son un pecado. Job, en medio de su dolor, dijo: «Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma» (Job 7:11, RVR1960). La Biblia no nos pide que finjamos que todo está bien. Cuando murió su amigo Lázaro, el texto dice, en uno de sus versículos más breves: «Jesús lloró» (Juan 11:35, RVR1960).

Por eso lo digo así: soy salvo, pero todavía duelo. La fe no borra el dolor. Lo acompaña.

Dos maneras de responder

Cuando llega el problema, hay dos caminos. El primero es decirle a Dios, con honestidad: «No entiendo lo que está pasando, todo lo veo oscuro, pero yo sé que tú reinas». Eso no es negar el dolor: es llorar y confiar a la vez. Las Escrituras afirman: «Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia» (Salmos 47:7, RVR1960).

El segundo camino es quedarnos solo en la queja y la amargura, y concluir que Dios no sabe cómo manejar nuestra vida. Te lo digo con cuidado: quejarte con Dios, como lo hizo Job, no es lo mismo que cerrarle el corazón. Lo primero es hablarle. Lo segundo es dejar de hacerlo.

Y cuando Job lo perdió casi todo, esto fue lo que dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito» (Job 1:21, RVR1960). Había perdido mucho, y en ese momento siguió reconociendo a Dios.

De dónde viene el dolor

Esta es mi convicción como pastor: Dios no es el originador de la muerte ni del dolor que estás sintiendo. Vivimos en un mundo herido por el pecado. Nuestros primeros padres tuvieron la oportunidad de vivir felices, desobedecieron, y desde entonces el dolor y la muerte forman parte de la historia humana. Dios nos dio libertad porque no quiere que le sirvamos por miedo, sino por amor. Y la buena noticia es que, aun así, el plan de salvación estaba trazado desde antes: la última palabra la tiene Dios.

Los problemas que nos agobian suelen venir de tres fuentes: el pecado de un mundo herido, las acciones de otras personas y el pecado que mora en nosotros y nos lleva a equivocarnos. Pero ten cuidado con esto: no todo sufrimiento es consecuencia de algo que hiciste, y nadie tiene derecho a decirte que lo es. Esta distinción es parte de mi enseñanza como pastor.

Si alguien te hirió, te abusó o te calumnió, lo que te hicieron no fue voluntad de Dios y la culpa no es tuya. Sanar de eso lleva tiempo, y un profesional con formación en trauma puede ayudarte a ir a tu ritmo.

José y sus hermanos

La historia de José nos ayuda a entender lo que significa que Dios reina en medio del mal que otros hacen. Sus hermanos lo tomaron, lo echaron en una cisterna y lo vendieron como esclavo. Más adelante fue acusado falsamente y terminó en una prisión. Años después llegó a ser la autoridad más alta de Egipto después del faraón.

Ya al final de su vida, José les dijo a sus hermanos: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo» (Génesis 50:20, RVR1960). Mira bien lo que dice: no llama bueno a lo que le hicieron. Dice que Dios lo encaminó a bien.

Esa es mi lectura de este pasaje como pastor. La historia de José no promete que el final de cada herida será tan visible como el suyo, ni que lo bueno llegue pronto.

Job y quién tiene la última palabra

Algunos piensan que Satanás está a cargo del mundo. La historia de Job muestra algo distinto. Jehová le dijo a Satanás: «¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?» (Job 1:8, RVR1960). Satanás respondió que Job le servía porque Dios lo había cercado y bendecido, y que lo tocara para ver si no blasfemaba. Entonces Jehová dijo: «He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él» (Job 1:12, RVR1960).

Observa lo que dice el texto: Dios pone un límite. Eso habla de quién tiene la última palabra. Pero no significa que quien ama a Dios nunca perderá nada. Job perdió sus bienes, a sus hijos y su salud. La historia de Job no promete protección contra toda pérdida. Es una historia de un hombre que siguió hablando con Dios en medio de ella.

Jesús usó una imagen parecida: «¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados» (Mateo 10:29-30, RVR1960). Mi lectura: el Padre ve y le importa lo que te ocurre, aun lo pequeño. No dice que a nadie le pasará algo difícil.

Lo que Dios puede hacer con el dolor

Pablo escribe: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28, RVR1960). No dice que todo lo que ocurre sea bueno. Dice que Dios obra en todas las cosas para bien de los que lo aman.

El salmista pudo decir, mirando hacia atrás: «Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra» (Salmos 119:67, RVR1960), y también: «Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos» (Salmos 119:71, RVR1960). Y la carta a los Hebreos dice: «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados» (Hebreos 12:11, RVR1960).

Fíjate en la honestidad de esos textos: en el momento duele, y lo que se aprende suele verse «después». No tienes que sentirte agradecido por el dolor mientras lo vives. Tampoco creo que Dios mande cada dolor para enseñarte algo: esa es una conclusión que no sale de estos versículos. Lo que sí leo en ellos es que Dios puede acompañarte mientras aprendes.

La última palabra

Nada de esto lo entiendo por completo, y tampoco puedo explicar cómo obra Dios. Lo que sí creo es que la última palabra no la tiene la crisis. Juan oyó decir a Jesús: «No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Apocalipsis 1:17-18, RVR1960). Y también: «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3:21, RVR1960).

Creo que Cristo ya ganó la victoria final en la cruz. Esa victoria no quita el duelo de hoy. Pero sí significa que tu historia no termina en la oscuridad.

Qué puedes hacer hoy

  • Dile a Dios lo que sientes, con tus propias palabras, sin adornar.
  • Cuenta lo que vives a una persona de confianza: un familiar, un amigo o tu pastor.
  • Cuida lo básico: dormir, comer a tus horas y moverte un poco.
  • Si el estrés o la ansiedad no se van o interfieren con tu vida, habla con un profesional. El NIMH señala que la psicoterapia y la medicación son los dos tratamientos principales para la ansiedad.

Orar y buscar a un profesional no se oponen. Son dos formas de cuidarte.

Si hoy pudieras decirle a Dios una sola cosa sobre esta noche que estás viviendo, ¿qué sería?

¿Necesitas hablar con un profesional? Llama al (407) 559-7093 (de lunes a viernes, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., hora del Este) o busca ayuda profesional aquí. Para preguntas generales, que no sean una emergencia, escribe a drduany@zodugroup.com. Por favor, no envíes información de salud por correo electrónico.

Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, no esperes. Llama o envía un mensaje de texto al 988 (Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, las 24 horas, gratis y confidencial). Si prefieres hablar en español, llama al 988 y oprime 2: el servicio ofrece llamadas, mensajes de texto y chat en español. Si hay peligro inmediato, llama al 911.

Este artículo es solo educativo. No ofrece diagnóstico ni consejo personal, no sustituye la evaluación ni el tratamiento de un profesional de la salud, y leerlo o escribirnos a través de este sitio no crea una relación terapéutica ni de consejería pastoral. Este sitio no es un servicio de emergencia ni se revisa de forma continua: no envíes datos de salud por comentarios ni formularios públicos. El autor es psicoterapeuta licenciado y pastor, y forma parte de ZODU.

Fuentes

  • Instituto Nacional de Salud Mental. (s. f.). I’m so stressed out! Fact sheet. NIMH. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/so-stressed-out-fact-sheet
  • Instituto Nacional de Salud Mental. (s. f.). Anxiety disorders. NIMH. https://www.nimh.nih.gov/health/topics/anxiety-disorders (última revisión indicada en la página: diciembre de 2024)
  • Reina-Valera 1960. (1960). Job 1:8-12. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Job+1%3A8-12&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Job 1:21. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Job+1%3A21&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Job 7:11. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Job+7%3A11&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Salmos 47:7. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos+47%3A7&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Salmos 119:67, 71. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos+119%3A67&version=RVR1960 y https://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos+119%3A71&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Génesis 50:20. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Genesis+50%3A20&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Mateo 10:29-30. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+10%3A29-30&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Romanos 8:28. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos+8%3A28&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Hebreos 12:11. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Hebreos+12%3A11&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Juan 11:35. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan+11%3A35&version=RVR1960
  • Reina-Valera 1960. (1960). Apocalipsis 1:17-18 y 3:21. BibleGateway. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Apocalipsis+1%3A17-18&version=RVR1960 y https://www.biblegateway.com/passage/?search=Apocalipsis+3%3A21&version=RVR1960
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Publicado por Dr. Efrain Duany, DMin, LMFT

Dr. Efrain Duany Jr. is a pastor, a licensed marriage and family therapist (LMFT), autor, motivational speaker, coach, relationship expert, and adjunct professor. His mission is to be a godly pastor, using his talents and skills to build healthy family relationships to expand the kingdom of God.

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