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Quien se casa lo hace con el deseo de tener un matrimonio feliz. Pero he visto que muchos de mis pacientes olvidan que el matrimonio es un trabajo de equipo, en el que hace falta escuchar y, a veces, ceder para que funcione.

Al casarte dejas de pensar solo en ti, porque tus decisiones pasan a formar parte de un equipo. ¿Qué es lo mejor para nosotros? ¿Cómo nos afectará a los dos? Cuando te casas, pasas a ser un «nosotros».

Y aunque Dios nos impulsa cada día a encontrar el amor y a darlo, el matrimonio no es un compromiso sencillo de mantener. Por eso quiero compartirte algunas ideas, inspiradas en el libro For Better: How the Surprising Science of Happy Couples Can Help Your Marriage Succeed, de la columnista del New York Times Tara Parker-Pope, y en lo que la investigación ha observado en las parejas.

Celebren las buenas noticias

Con frecuencia, lo que más desgasta a una pareja no es solo lo malo que ocurre, sino que con el tiempo se vuelven menos frecuentes los momentos buenos. La pasión de las primeras etapas del noviazgo no se sostiene igual toda la vida, pero eso no significa que el cariño deba apagarse: los detalles y sentirse valorado fortalecen un matrimonio.

El compromiso, la intimidad y la confianza forman parte de un matrimonio sano, y un consejo que doy a menudo es que las parejas casadas celebren los buenos momentos.

Además de los pequeños gestos de cada día, celebren los logros. Si tu esposa o esposo recibió un ascenso en el trabajo, es momento de celebrarlo. Si juntos han ayudado a su hijo a mejorar sus notas, también lo es.

También es importante apreciar todo lo bueno que ocurre día a día. Agradece más a tu pareja por su compañía, y es probable que notes que crece la cercanía entre ustedes.

De cinco a uno (5:1)

¿Has notado que una buena acción no siempre compensa una mala? Tendemos a recordar con más facilidad las experiencias negativas que las positivas. El investigador John Gottman observó que, durante una conversación de conflicto, las parejas estables mostraban al menos cinco interacciones positivas por cada una negativa, y que una proporción de una a una, o menor, era una señal de riesgo para la pareja.

Es una guía, no una cuenta exacta: nadie lleva una calculadora en el matrimonio. La idea es que las palabras y los gestos positivos (un «gracias», una caricia, un detalle) sean mucho más frecuentes que los que hieren.

Por eso, una palabra que lastimó a tu esposa o esposo no se repara solo con un «lo siento». Pide perdón con sinceridad, escucha cómo la o lo hirió, y cuida que no se repita; y sigan sumando momentos buenos.

Expectativas claras y altos estándares de trato

Hay dos ideas que recomiendo repetirse una y otra vez, también a las personas solteras: expectativas claras y altos estándares de trato.

Altos estándares no significa exigir perfección ni buscar a una persona «ideal». Significa no conformarse con menos que respeto, honestidad, buena comunicación, buen trato y cariño. Nadie es perfecto; lo que conviene es buscar y construir una relación en la que ambos puedan crecer.

Quien no espera nada de su pareja suele terminar decepcionado. En algún momento de su matrimonio, algunas personas piensan que ya no vale la pena invertir tiempo en la relación y se cansan de intentarlo. Pero si lo único que se espera es poco, es difícil que algo cambie.

Mi sugerencia es que se fijen metas que los hagan sentir satisfechos y trabajen juntos para llegar a ellas, con buena comunicación, buen trato y su dosis de romance. Si hoy no se cumplen, pueden empezar a cambiar desde ya, con paciencia y, si hace falta, con ayuda profesional.

Un buen trato es parte de esos estándares. Si en tu matrimonio hay miedo, humillaciones, control o violencia, eso no se arregla celebrando más ni esforzándote más: busca ayuda de manera segura.

Permitir que Dios entre en nuestras relaciones puede darnos la calma y la comprensión necesarias para estas tareas. Acercarse a Él cada día es una ayuda valiosa. Nada escapa a la mirada de nuestro Señor ni a Su cuidado.

¿Qué buena noticia de tu pareja podrías celebrar hoy, y cómo lo harías?

¿Necesitas hablar con un profesional? Llama al (407) 559-7093 (de lunes a viernes, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., hora del Este) o busca ayuda profesional aquí. Para preguntas generales, que no sean una emergencia, escribe a drduany@zodugroup.com. Por favor, no envíes información de salud por correo electrónico.

Si hay violencia en tu hogar

Si estás en peligro inmediato, llama al 911. Estas líneas son gratuitas y confidenciales.

  • Línea Nacional de Violencia Doméstica (EE. UU.): 800-799-7233, o envía START al 88788. Disponible las 24 horas.
  • Si piensas en hacerte daño: llama o escribe al 988 (oprime 2 para español; por texto, escribe «Ayuda»).

Este artículo es solo educativo. No ofrece diagnóstico ni consejo personal, no sustituye la evaluación ni el tratamiento de un profesional de la salud, y leerlo o escribirnos a través de este sitio no crea una relación terapéutica ni de consejería pastoral. Este sitio no es un servicio de emergencia ni se revisa de forma continua: no envíes datos de salud por comentarios ni formularios públicos. El autor es psicoterapeuta licenciado y pastor, y forma parte de ZODU.

Fuentes: Gottman Institute, The Magic Relationship Ratio, According to Science (proporción 5:1 durante el conflicto). Tara Parker-Pope, For Better: How the Surprising Science of Happy Couples Can Help Your Marriage Succeed.

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Publicado por Dr. Efrain Duany, DMin, LMFT

Dr. Efrain Duany Jr. is a pastor, a licensed marriage and family therapist (LMFT), autor, motivational speaker, coach, relationship expert, and adjunct professor. His mission is to be a godly pastor, using his talents and skills to build healthy family relationships to expand the kingdom of God.

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