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¿Qué es un Trastorno mental?

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Continuemos en este blog tratando de desarrollar esta temática tan importante en nuestra sociedad. Lo primero que quiero hacer hoy es definir qué es la salud mental. La Administración Federal de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA) la define de la siguiente manera:

La Salud Mental es cómo una persona piensa, siente y actúa cuando se enfrenta con situaciones de la vida. La salud mental es la forma en que la gente se mira a sí misma, a sus vidas y a las demás personas en sus vidas; evalúan sus desafíos y problemas; y exploran sus opciones. Esto incluye manejar el estrés, relacionarse con otras personas y tomar decisiones (2006).

Sabemos que en la actualidad hay muchas personas que padecen algún tipo de trastorno mental, producido por diversas causas de origen. Pero, ¿sabemos qué son los trastornos mentales?

El trastorno mental es una alteración sostenida de tipo emocional, cognitiva y/o de comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos como la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Estos síntomas dificultan que la persona se adapte al entorno cultural y social en el que vive.

La Asociación de Consejeros de Salud Mental de América (AMHCA) publicó un reporte en el mes de Agosto titulado “Más allá de la Tormenta Perfecta: Cómo el racismo, COVID-19, y el desplome de la economía ponen en peligro nuestra salud mental”. El reporte resalta que el 40% de los americanos tienen trastornos mentales de ansiedad y depresión.

Si comparamos estas cifras con el año 2019, nos daremos cuenta de que solo un 8% de los adultos tenían síntomas de trastornos mentales de ansiedad y un 6 porciento de depresión. Estamos sufriendo de trastornos mentales como nunca en la historia y las cifras van en aumento. Para finales del 2020 se estima que 103 millones de adultos en los Estados Unidos sufrirán alguna forma de trastorno de salud mental. Y esto es solo tomando en cuenta a los Estados Unidos, imaginemos la cantidad de personas que están padeciendo de lo mismo a nivel mundial.

Los trastornos mentales más comunes en todo el mundo son: la depresión con 264 millones de personas, trastornos bipolares 45 millones, demencia con 50 millones y esquizofrenia y otras psicosis que afectan a 20 millones.

¿Cómo sabemos que un comportamiento ha pasado de ser normal a anormal?

Esta es una pregunta muy compleja para responderla en el corto espacio que tengo en este blog. Pero trataremos de dar algunas pautas al respecto. Algunos grandes autores de la historia han tratado lo que es normalidad en el ser humano. Por ejemplo:

  1. Freud: la normalidad es una ficción ideal. La salud mental es la capacidad de amar y trabajar.
  2. Eissler: es imposible alcanzar la normalidad absoluta porque la persona normal debe ser absolutamente consciente de sus pensamientos y sentimientos.
  3. Klein: la normalidad está determinada por la fortaleza del carácter, la capacidad de enfrentarse a conflictos emocionales, la capacidad para experimentar placer sin conflicto y la capacidad para el amor.
  4. Menninger: la normalidad es la capacidad de saber adaptarse satisfactoriamente al mundo exterior y manejar el proceso de aculturación.

A pesar de que estos grandes psicólogos trataron de definir lo que es normal, otros expertos abogan que el comportamiento anormal no puede ser definido de manera tan concisa (Bennett, 2011), porque numerosos factores afectan la evaluación del comportamiento anormal, incluyendo las normas sociales, culturales y sesgos.

Analicemos el concepto de normalidad y anormalidad desde la perspectiva de la salud física y las enfermedades. Hace un tiempo fui al doctor porque tenía 102 F de fiebre, no podía tragar bien y mi garganta estaba irritada. Cuando el doctor me revisó se dio cuenta de que tenía una bacteria. Luego, hizo un chequeo de la sangre y confirmó el diagnóstico de que había algo anormal en mi cuerpo. Estas señales de enfermedad eran objetivas y fáciles de diagnosticar con los estudios de sangre o la toma de Rayos X. Pero, cuando vamos a definir lo que es normal y anormal en el plano psicológico es más complicado de lo que nos imaginamos, porque todo es muy subjetivo. El profesional en la salud mental no tiene una prueba de sangre, o Rayos X, o tomografías para diagnosticar el comportamiento anormal de un paciente. Él depende de juicios clínicos que son influenciados hasta cierto punto por diferentes factores fuera de su control.

Millon (1969) en un esfuerzo por ayudar en la complejidad de definir lo normal de lo anormal agrupó el trastornos mental en cuatro categorías diferentes. Primero, que los procesos fisiológicos son los factores determinantes primarios de la psicopatología. En segundo lugar, que los factores psicológicos determinan el comportamiento psicológico anormal. En tercer lugar, se habla de la experiencia única y la percepción de cada individuo, y cómo se vive esa percepción. Por último, que el proceso de aprendizaje a través del refuerzo forma la patología en el individuo.

La primera manifestación de los factores psicológicos del trastorno mental en un individuo suele ser algún tipo de perturbación, que podría incluir ansiedad, depresión, ira u otro sufrimiento que es emocional o psicológico en lugar de físico.

La segunda manifestación es un deterioro en su funcionamiento: incapacidad de alcanzar las metas, dificultad para manejar las rutinas del día a día, mantener un trabajo o una conversación clara. Las personas con fobias, trastornos de personalidad o depresión profunda serían ejemplos. Hay peligro en torno al daño que el individuo en dificultades puede causarse a sí mismo u a otros.

La tercera manifestación es una conducta que no es aceptable ante la sociedad. Al final, si el individuo no recibe atención profesional, y pudiera estar en peligro su vida o dependiendo del trastorno que tenga, pudiera estar en peligro la vida de las personas que le rodean.

Síntomas comunes que son potencialmente indicativos de un trastorno mental

Estos son algunos signos y síntomas comunes que son potencialmente indicativos de trastornos mentales:

  • Retiro social y pérdida de interés en las relaciones con los demás.
  • Intensificar el conflicto y la dificultad de relacionarse normalmente con los demás.
  • Reducción inusual en el funcionamiento en el trabajo, escuela, iglesia y/o actividades comunitarias.
  • Problemas de concentración, memoria, confusión y procesamiento cognitivo.
  • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en actividades normales y/o placenteras.
  • Cambios marcados en el sueño y/o el apetito.
  • Cambios rápidos o dramáticos en las emociones o «cambios de humor».
  • Deterioro en la higiene personal.
  • Miedos excesivos y/o inexplicados, sospechas, preocupaciones y ansiedades.
  • Numerosas molestias y quejas físicas vagas o ambiguas.
  • Sentimientos intensos y prolongados de tristeza, nerviosismo, irritabilidad o enojo.
  • Incapacidad progresiva para afrontar el estrés cotidiano y la tensión.
  • Aumento de la sensibilidad a los estímulos sensoriales tales como visiones, sonidos, olores o tacto.
  • Comportamiento, pensamientos y/o creencias extrañas.
  • Menciones vagas o específicas de desesperanza, apatía, desesperación y/o suicidio.

Siempre hay que estar atentos ante señales de este tipo, tanto en nosotros como en los que nos rodean, pues un trastorno mental tratado a tiempo no constituirá un impedimento para que la persona pueda llevar una vida plena.

¿Conoces a alguien que padezca algún trastorno mental? ¿Te identificas con alguno(s) de los indicativos dados? ¿Qué otras consecuencias conoces que acarreen los trastornos mentales? Déjanos tu comentario en la sección de comentarios y así podremos ir desmitificando este tema tan importante en nuestra actualidad.

Referencia

Abnormal and clinical psychology; an introductory textbook. (2003, 09). Scitech Book News, 27http://search.proquest.com.proxy.pba.edu/docview/200125316?accountid=26397

Millon, T. (1987). On the nature of taxonomy in psychopathology. In C. G. Last, & M. Hersen (Eds.), Issues in diagnostic research; Issues in diagnostic research (pp. 3-85, Chapter x, 349 Pages). Plenum Press, New York, NY.

Sebastiano, F. (2020). A journey through and beyond a “perfect storm”: the COVID-19 pandemic. Endocrine, 68(2), 249-250. http://dx.doi.org.proxy.pba.edu/10.1007/s12020-020-02336-y


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