El comienzo de un matrimonio suele ser color de rosa. Un cúmulo de perfecciones y de momentos positivos que las parejas disfrutan con alegría. Sin embargo, confiar en que este tipo de uniones continuarán de esta forma por el resto de la vida, es poco creíble e inmaduro. Y es que será inevitable que los conflictos en el matrimonio vayan apareciendo.

Debo decirte que atravesar por crisis en uno, no quiere decir que el amor que se siente sea más débil o poco verdadero, sino que las relaciones atraviesan por diversas etapas, ajustes y reparaciones. Como seres imperfectos que somos, necesitamos aprender de nuestros errores y enaltecer la misión que Dios nos entregó en la Tierra.

Pero ¿cómo entender a los conflictos matrimoniales? y más importante aún, ¿cómo solventarlos antes de que dañen con gravedad? Quiero darte algunos consejos de gran utilidad para este propósito.

¿A qué llamamos conflicto en el matrimonio?

Un conflicto es un conjunto de dos o más situaciones hipotéticas y opuestas entre los integrantes del matrimonio. Esta situación producirá al mismo tiempo peleas, enfrentamientos y discusiones. Los conflictos en el matrimonio  son hechos aislados que ocurren raras veces, sino todo lo contrario.

Tanto hombre como mujer, son muy distintos entre sí, perciben el mundo de una manera diferente, y el llegar a un mismo consenso en la vida diaria, podría llegar a ser complicado.

Creo que es hasta utópico el imaginar que una pareja casada no se enfrente a conflictos matrimoniales alguna vez en su relación. Es por eso que necesitas comprender que la ausencia de conflictos, no es sinónimo de felicidad.

Un sinónimo más adecuado es tener las herramientas indicadas para solventar dichas situaciones.

Causas de los conflictos en el matrimonio

La lucha de dos visiones particulares sobre cada temática del día a día, es una forma muy general de determinar cuáles son las causas de los conflictos matrimoniales. Es más profundo que ello, por lo que te daré un breve resumen de las que considero son las razones más repetitivas en el tema:

Naturaleza pecaminosa

El pecado vive en nosotros dormido, me refiero a nuestra naturaleza pecaminosa. Esa con la que nacemos, y que de no controlarla nos llevaría a la perdición. Muchos conflictos en los matrimonios tienen como un causante precisamente este motivo.

Estrés

Una mente estresada no puede funcionar a su máxima capacidad. Y lamentablemente aquellas parejas que viven bajo un constante estrés, serán debilitadas poco a poco. El estrés se enfrenta con recursos mentales, porque solo ellos pueden ayudar a aliviar al matrimonio de los pesares de la falta de trabajo o baja paga, también de los problemas de salud.

Guion de Vida

Todos tenemos un “guion de vida”, una serie de comandos, dinámicas emocionales y traumas que va siendo escrito en los primeros 7 años de vida en nuestro entorno familiar. Esta es la razón de que la disfuncionalidad de un hogar sea transmitida a la siguiente generación. Estamos destinados a seguir el ejemplo de nuestros padres, está programado en nuestro subconsciente.

Consejos útiles para lidiar con los conflictos en el matrimonio

Pero no todo está perdido, mientras haya vida existen posibilidades para aprender sobre cómo solventar conflictos antes de que crezcan de tamaño. Así que estos son algunos consejos que podrían servirte de ayuda:

Normalizar el problema

Como parte de un matrimonio debes entender que es normal experimentar conflictos en las relaciones humanas.

De hecho, los conflictos pueden ser oportunidades para crecer como pareja. Para resolverlos se debe mostrar empatía, respeto y mucho amor.

Tomar responsabilidad

Es imposible solucionar un problema si no se toma la responsabilidad correspondiente sobre este. El echar la culpa siempre a tu esposo o esposa, es egoísta y no servirá a largo plazo.

Cada uno de los miembros, necesita explorarse y juzgarse a sí mismo para conocer en qué falló y cómo puede solventar esto. Tal cual como dijo Jesús: “Es muy fácil mirar la paja que está en el ojo de tu prójimo y no mirar la viga que está en tu ojo”.

Identificar los detonadores del conflicto

No todos los conflictos son ocasionados por las mismas fallas, necesita identificarse por qué estos son originados para tratar de atacarlos de la forma justa. Algunas veces puede que estos detonadores sean producto de las expectativas poco realistas frente al matrimonio.

Las mejores expectativas, son aquellas que son realistas y sensatas.

Ser consciente y controlar la ira

Cuando la ira te invade necesitas conocer que ella está dentro de ti, y que será una pésima consejera en tu matrimonio. Nadie toma buenas decisiones estando cegado por la ira.

Una vez identificada, necesitas aprender sobre estrategias para controlarla. Los ejercicios de relajamiento y meditación cristiana podrían ser de mucha ayuda. También ten en consideración que tu forma de interpretar los acontecimientos, servirá para cambiar tu perspectiva de vida.

Sé más asertivo

Se aprende a ser asertivo gracias a las experiencias vividas, siendo un comportamiento que se encontrará entre los extremos de la emoción reprimida o la explosión con ira. Si eres una persona asertiva aprenderás cómo expresar tus sentimientos con calma y sin estar a la defensiva.

Por igual, ayudará a tomar decisiones con responsabilidad y equilibrio en las disputas.

Últimas palabras

Como último consejo me gustaría recordarte que la comunicación es una herramienta clave cuando hay conflictos en el matrimonio. Desde sus comienzos hasta sus finales, porque a pesar de que tenemos una boca y dos oídos, muchas veces pareciera que no sabemos cómo usarlos al momento de los conflictos.

Un matrimonio necesita comprenderse, apoyarse y crecer juntos. No es una tarea que acabará, sino que seguirá siendo ejercida a diario, no obstante, esa es su gran ventaja. Lo que no pudiste hacer bien hoy, lo podrás hacer bien mañana.

Los conflictos matrimoniales no son el fin de una relación de pareja. Más que como momentos a los que temer, es mejor que los observes como oportunidades para crecer, aprender y reforzar la unión amorosa que se tiene.

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