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7 consejos para dejar de ser perfeccionista.

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En todos los lugares ha un perfeccionista. Ellos se disfrazan detrás de la fachada del buen lucir, del que dirán y del buen rendimiento, pretenden ser lo que no son y tienen características peculiares.

¿Eres una persona perfeccionista? ¿Crees que todo lo que haces tiene fallas y se puede mejorar, aunque eso te cueste tu salud y tu dinero? Un perfeccionista es una persona que se niega a aceptar las cosas como son, y siempre está buscando errores para arreglarlos y llegar a la perfección.

No es malo querer mejorar alguna actitud o desear hacer mejor tu trabajo, pero este tipo de personalidad sí puede llegar a ser peligrosa si no la sabes controlar bien. Para un perfeccionista, cualquier cosa que no sea magnífica es inaceptable. Pero, lo perfecto no existe, nada ni nadie lo es. Y por eso, este tipo de personas suelen decepcionarse a menudo y frustrarse cuando comprueban que no pueden hacer más por mejorarse a ellas mismas o lo que hay a su alrededor.

Las estadísticas sobre este tema dicen que más del 80% de la población admite ser dirigido por perfeccionismo en ciertas áreas de la vida. Muchos dicen: a mí me gusta hacer las cosas bien, de forma perfecta, soy perfeccionista. Y dicen esto sin entender las consecuencias que puede tener este tipo de personalidad.

Hay diferencias entre las demandas del perfeccionista y el deseo por la excelencia

El perfeccionista dice: lo mejor de mí no es suficiente, el que desea excelencia dice: estoy complacido con lo mejor de mí; el perfeccionista dice: no puedo estar contento si no está perfecto, la excelencia dice: yo estaré contento con lo mejor de mí; el perfeccionista dice es doloroso fracasar, el que desea excelencia dice: el fracaso es parte de la vida.

Hay dos tipos de perfeccionistas: el perfeccionista patológico y al que yo le llamo perfeccionista cristiano, que trata de salvarse estando separado de Dios. En la Biblia encontramos la historia de Ananías y Safira, quienes tenían rasgos de perfeccionismo. Por la evidencia que me presenta el texto bíblico, no puedo determinar si Ananías y Safira tenían un perfeccionismo patológico, pero sí estoy seguro de que eran perfeccionistas cristianos que trataban de ser perfectos por sus propios medios. Ellos tenían una imagen distorsionada de Dios, lo percibían como un perfeccionista. Pensaban: Dios no acepta otra cosa que no sea perfección.

Desde el punto de vista de los perfeccionistas tenemos, por lo menos, que aparentar que somos buenos delante de Dios; si no haces lo bueno ante Dios, Él te castigará: «Bájate del árbol que Dios te va castigar», “no montes bicicleta que Dios te va castigar»… y muchas otras percepciones erradas de ese tipo. Tienen una imagen de un Dios que es perfeccionista y que castigará lo malo que hagamos.

En la historia de Ananías y Safira se muestra como ellos tenían una imagen distorsionada de los miembros de la iglesia. Ellos tenían miedo de que los hermanos notaran su inhabilidad de estar a la altura de ellos y pensaron que no serían aceptados si ellos confesaban estar por debajo de la familia de los Bernabé y su compromiso con Dios. Aparentaban una falsa fidelidad para gozar de prestigio entre los otros miembros de la iglesia y no les importó tratar de engañar al Espíritu Santo.

Aquellos perfeccionistas cristianos como Ananías hacen lo que tengan que hacer en la iglesia para mantener su imagen de buenos cristianos. En la actualidad, las familias de los miembros de la iglesia que son como Ananías no tienen espacio para los errores porque viven con la ilusión del perfeccionismo. Si la familia está pasando por algún problema, como por ejemplo: la hija soltera quedó embarazada o si hay problemas matrimoniales en casa, pretenden que todo está bien, perfecto, sin problemas. Si el pastor pregunta “¿cómo está todo? Responden: “Oh, pastor, aquí todo está bien, perfecto”.

Podríamos definir el perfil del perfeccionista cristiano a través de las siguientes consideraciones: así como Ananías, los perfeccionistas nunca están satisfechos, son críticos con otras personas, se imponen metas imposibles para ellos, se valoran a sí mismos por lo que hacen y lo que tienen, en vez de valorarse por su identidad en Cristo; no aceptan afirmaciones ni críticas porque nunca están satisfechos con lo que han alcanzado.

El perfil del perfeccionista patológico

En cuanto al perfil del perfeccionista patológico, podemos decir que vive en continua insatisfacción a cambio de hacerlo todo bien, vive en tensión y preocupación, ya que se siente juzgado y criticado tanto a nivel personal como por los demás, lo cual le impide lograr la felicidad que busca; también, puede terminar en depresión, ansiedad o suicidio. El desarrollo del perfeccionista patológico se desarrolla en su hogar de origen; todo comenzó en su infancia, pues nunca recibió amor ni aceptación de sus padres. A ellos se les exigió alto rendimiento a cambio de amor y aceptación, y, cuando llegan a la edad adulta, la programación que tienen en sus mentes es la de ser perfectos o aparentar serlo para ser aceptados y evitar el fracaso.

Los perfeccionistas patológicos tienen temor al fracaso. Ellos asocian el fracaso con una falta de valor personal y constantemente piensan que si fallan en algo no valen para nada. Al estar demasiado centrados en tratar de evitar cometer errores, pierden oportunidades de crecer y aprender. Además, tienen miedo a la desaprobación de los demás; creen que, si dejan que los demás vean sus defectos o fallos, los rechazarán. Intentar ser perfectos es un modo de protegerse de las críticas, del rechazo o la desaprobación de los demás.

También, se caracterizan por tener una forma de pensar muy radical; se van de un extremo al otro sin tener en cuenta los términos medios, de modo que, si no hacen las cosas perfectas, consideran que no sirven para nada o se sienten incapaces de seguir adelante.

¿Cómo puedes saber si eres un perfeccionista patológico?

Puedes hacerte las siguientes preguntas para evaluarte a ti mismo. Puedes realizar el cuestionario de la siguiente manera: responde “Sí” si la respuesta es afirmativa en la generalidad de tu vida, y, “No» si no es generalmente cierto en tu vida (Es posible que desees preguntarle a un familiar cercano o amigo para confirmar tus respuestas, para asegurarte de que estás siendo realista en tu autoevaluación).

  1. A menudo pienso que debí haber hecho mejor lo que hice.
  2. Tiendo a poner las cosas a un lado si no tengo el tiempo para hacerlas perfectamente.
  3. Temo al fracaso cuando trabajo en un proyecto importante.
  4. Me esfuerzo por impresionar a los demás con mis mejores cualidades o logros.
  5. Mi autoestima baja si repito un error.
  6. Me esfuerzo por mantener el control de mis emociones en todo momento.
  7. Me siento muy mal cuando las cosas no salen según lo planeado.
  8. A menudo me decepciona la calidad del trabajo de otras personas.
  9. Siento que mis normas no deberían ser tan altas.
  10. Temo que la gente piense mal de mí si fracaso.
  11. Estoy constantemente tratando de mejorar.
  12. Soy infeliz si todo lo que hago es considerado normal.
  13. Mi hogar y la oficina tienen que estar impecables en todo momento.
  14. Me siento inferior a los demás que son más inteligentes, atractivos, o de mayor éxito que yo.
  15. Tengo que lucir impecable siempre que estoy en público.

Si en cinco o más de las afirmaciones anteriores respondiste “Sí”, esto sugiere un problema significativo con el perfeccionismo (Esto es una prueba de detección., pero para un diagnóstico preciso de depresión u otro trastorno mental, se necesita una consulta en persona con un profesional de la salud capacitado).

Pero, tengo una maravillosa noticia para ti: ¡Los perfeccionistas pueden recibir sanidad!

Ananías y Safira se encontraban en la presión del perfeccionismo, la prisión que encadena a todos aquellos que quieren ser perfectos separados de Dios. La vida de engaño que vivieron Ananías y Safira los llevó a morir vergonzosamente al frente de su congregación. Los Ananías de hoy en día tienen la oportunidad de reconocer su condición perfeccionista y salvar su alma.

Si tú eres un Ananías debes entender que el perfeccionismo es algo ilusorio e imposible por la naturaleza pecaminosa con la cual todos cargamos. Si hoy no sales de esa prisión, llevarás una vida de ansiedad, depresión, infelicidad y al final, perdición eterna, por tratar de vivir separados de Jesús.

¿Cómo puedes recibir la sanidad y ser libre de esta terrible prisión?

Te doy a continuación 7 consejos que te serán de gran ayuda:

  1. Acepta la Gracia de Dios, no tienes que temer perder el amor de Dios, ni medirte comparándote con los demás porque la Gracia de Dios te alcanza.
  2. No necesitas tratar impresionar a Dios: Él te ama y quiere transformarte a su imagen.
  3. Confía en que Dios va a satisfacer tus necesidades
  4. Déjate llenar por el Espíritu Santo. Así disfrutarás de sus frutos: Gozo, paz, paciencia, fidelidad, dominio propio y benevolencia.
  5. Todo lo que hagas, hazlo en el nombre del Señor.
  6. Entrega a Dios tus demandas de hacer las cosas a tu forma.
  7. Acepta que está bien fallar, y, cuando caigas, levántate y sigue adelante.

Amado que lees estas líneas, es el momento de aceptar que puedes fallar en tu obrar, caer, equivocarte, pero, en el nombre de Dios puedes seguir adelante. Acepta que eres único y no debes compararte con los demás, Dios te hizo como eres y en Él todo lo puedes.


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